Importancia de calidad.

Aprendí de la calidad con un jefe con el que tuve la fortuna de trabajar: me rebotaba casi todo lo que le enviaba y siempre me decía “La calidad no es un camino fácil, pero cuando la logras mantener, eres garantía”. Y así fue mi camino en relación con la calidad: difícil, frustrante, una “talacha” de todos los días, pero increíblemente gratificante.

La calidad no es un atributo de tu producto o servicio, es una condición que debe tener y es un esfuerzo constante de todos los días. Lograr mantenerla es todo menos fácil y de ahí su gran valor, sólo así podrás estar por encima de la media.

Este jefe me llegó a compartir varias veces una historia en relación con la importancia de la calidad y debo confesar que después de un par de veces que la compartía, hasta la disfrutaba.

Resulta ser que antes de emprender su negocio, trabajó en una empresa donde fabricaban Moldes para la Inyección de Plástico. Era muy común recibir clientes que ya tenían un molde, pero que después de un par de meses dejaban de tener un buen rendimiento. Estos clientes mandaban a fabricar su molde con proveedores que daban precios muy bajos, igual que su infraestructura.

Lo que en primer lugar parecía un buen trato, se volvía en tiempo perdido, clientes insatisfechos, maquilas detenidas y un gasto extra por hacer el servicio técnico de un molde prácticamente nuevo.

Justamente ese era el diferenciador del equipo donde trabajaba mi jefe: Tenían procesos establecidos, una fábrica con infraestructura alta y tiempos de entrega muy competitivos. En el mercado no eran la opción más económica, pero a largo plazo se volvía irrelevante porque el rendimiento de los moldes que fabricaban lo valía.

Seguramente tus clientes también invierten muchos ceros en tus productos o servicios y lo mínimo que podemos hacer es estar por encima de la media.

Todo comienza con cosas que a simple vista podemos ver como “pequeñas” pero son muy importantes: una presentación de proyecto, la presentación que usas para que los clientes conozcan tu empresa, el extra que el equipo técnico le da a tus clientes o inclusive la asesoría de tus ingenieros y por supuesto: tus productos o servicios. Absolutamente todo cuenta.

Siempre puedes hacerlo mejor, tatúate en el alma la calidad y aplícala como tu nuevo estilo de vida porque sólo así podrás mantener a tus clientes contigo por muchos años.

Quizás no seas la persona que domina a la perfección todas las áreas de tu ramo, pero queda en ti siempre, de verdad siempre hacer lo mejor que puedas con lo que sabes.

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